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En la segunda década del siglo XIX
las noticias que llegaban de Inglaterra sobre la construcción
de ferrocarriles suscitaban un gran interés en Alemania. En 1825
se había establecido la primera línea ferroviaria del mundo entre
Stockton y Darlington, y el éxito de la línea entre Liverpool y
Manchester había demostrado que el transporte de pasajeros y
mercancías por vía férrea era rápido, efectivo y barato. En
Baviera una de las carreteras mas frecuentadas era el camino
rural que unía las ciudades comerciales de
Nüremberg y Fürth.
Las cifras así lo demostraban; al año circulaban entre las dos
ciudades mas de 600,000 peatones, unos 39,000 vehículos industriales y
otros 200,000 vehículos variados de tracción animal. Enseguida se
empezó a pensar en un tren que las uniese sería un proyecto
interesante. La oportunidad de la obra se veía alentada por los
trabajos publicados por
Friedrich List
sobre la conveniencia de
redes ferroviarias que uniesen a la nación alemana y por el
envío a Inglaterra por parte del rey del ingeniero
Joseph von
Baader para estudiar lo construido allí. En 1825 el parlamento
estatal autorizó al rey la realización de un ferrocarril
experimental en el parque Nymphenburger Schloss. Sin embargo en 1828, incluso tras
haber convocado a posibles inversionistas, el rey se decidió
por su proyecto favorito, la construcción de un canal entre el
Danubio y el Main.
No fue
hasta 1833 que hombres de negocios de Núremberg, junto con
autoridades locales, emprendieron la tarea de la construcción
del tren. El 14 de Mayo Georg Zacharias Platner, empresario, Johannes Scharrer, fundador de la Escuela Politécnica, y los alcaldes de las dos ciudades hicieron una
solicitud pública de inversiones para establecer una compañía
que construyera el ferrocarril. La convocatoria resultó un
éxito, siendo Platner el mayor inversor con una cantidad de
21,000 gulden. Así, el 3 de julio de 1834 se fundó con sedes en
Núremberg y Fürth la Compañía del Ferrocarril Ludwig (Ludwigs-Eisenbahn-Gesellschaft)
que anteriormente, en febrero de 1834, había recibido la
concesión real y el permiso para el uso del nombre del rey, con
un capital de 132,000 Gulden. Las promesas de unos beneficios del
12 2/3 %, que en principio resultaron demasiado optimistas, se
vieron superadas: En 1836 la compañía ya daba unos dividendos
del 20%. Platner ocupó el cargo de de director de la compañía,
con un sueldo de 1,200 gulden. Curiosamente el futuro conductor
de tren, William Wilson, cobraría mas que él, 1,500 gulden.
El apoyo de la administración
fue bastante tibio: El rey apoyó el proyecto de mala gana,
concentrado en la construcción del canal Danubio-Main, pero
autorizó el uso de su nombre, y como un parco gesto simbólico el
estado compró dos acciones de la compañía. Un factor
determinante para el éxito del proyecto fue el nombramiento real
para la dirección del tren del ingeniero jefe de carreteras
Paul Camille Denis, que ya había estudiado profundamente los
trenes ingleses. Se eligió el ancho de vía inglés de 1,435 mm.
para un trayecto llano y recto de 6,04 Kms, desde Plärrer en
Núremberg, continuando paralelamente a la Fürther Straße hasta
Fürth.
La construcción de la línea se
vio retrasada y su costo subió hasta los 170,000 gulden a causa
de la poca experiencia en este tipo de obras y sobre todo por el
alto precio que se hubo de pagar por los terrenos afectados, ya
que por entonces no existía aún en Baviera un ley de
expropiaciones. Scharrer había insistido en que la locomotora
fuese fabricada en Alemania, ya que los precios ingleses le
parecían demasiado altos, por lo que inició gestiones para su
contratación que resultaron un desastre; dos empresarios de
Württemberg le habían ofrecido la construcción por un precio muy
ventajoso, "con las mismas características que las mejores
inglesas", pero el hecho es que desaparecieron con el dinero
adelantado, aunque mas tarde Scharrer los localizó en Austria.
Para poder cumplir los plazos se tuvo que encargar a toda prisa
la locomotora en Inglaterra, por un precio superior al
presupuestado.

Aunque 4 años antes, el 20 de
septiembre de 1831, se había puesto en marcha una línea de vía
estrecha de tracción animal entre Hinsback y Nierenhof
en el Rühr, para el transporte de carbón (el Ferrocarril del
Príncipe Ludwig), la opinión pública consideró este nuevo tren
como el primer "tren auténtico" de uso general, con tracción a
vapor, para pasaje y mercancías, que se instalaba en Alemania. El 7 de diciembre de 1835,
en medio de grandes celebraciones, hizo su viaje inaugural a través de la línea de 6,04 Kms. el tren
arrastrado por la locomotora Adler (el nombre se inspiró en el escudo de armas de la ciudad
de Núremberg). La Adler la había fabricado
Robert Stephenson &
Co. de Newcastle, de donde también procedían los maquinistas,
comandados por William Wilson. Este primer "lokführer" ya no
regresó a su patria y permaneció en Alemania hasta
su muerte.
Había sido transportada desde la ciudad inglesa en 19 cajas con
un peso total de 8,875 Kg. hasta el puerto de
Rotterdam y desde allí por el Rhin hasta Colonia. A causa del
bajo calado del río en la zona, hubo de ser transportada con
muchas dificultades por tierra hasta Núremberg. Una vez en su
destino las piezas fueron ensambladas por los talleres de Johann
Wilhelm Spaeth.
Los coches habían sido fabricados en madera por contratistas
locales, y los raíles de acero, de tan sólo medio metro escaso de
largo, los había suministrado la empresa Rasselstein de
Fa. Remy & Co., cerca de Neuwied.
Al día siguiente comenzaron los
servicios regulares de ida y vuelta, con salida de Núremberg. La
Adler sólo era usada en dos de los horarios de salida, las 13:00
y 14:00 horas. El resto de viajes se hacían con tracción animal
con una frecuencia de una hora, a causa del alto valor del
carbón de Sajonia, que además tenía que ser transportado hasta
su destino usando también tracción animal. Evidentemente hasta
que la red de ferrocarriles de vapor hubo evolucionado no fue
capaz de aportar a si misma sus propias ventajas. Hasta 1863 la
Adler y su sucesoras no se ocuparon de la mayoría de los
trayectos, cuando el costo y la baja velocidad de los caballos
los redujeron a los servicios de primeras horas de la mañana y
del final del día. Al principio la Adler arrastraba de una forma
irregular mercancías, principalmente periódicos y cerveza. El
primer transporte de mercancías de la historia de Alemania se
produjo el 11 de julio de 1836, cuando el cervecero Lederer
envió a un cliente de Fürth dos barriles de cerveza, con un
precio de 2 Kreuzern cada uno, y con la obligación de
devolverlos. El tráfico organizado de mercancías comenzó en 1839, y el de correo
en 1840. Aunque el éxito de la línea era innegable, con unos
dividendos que nunca bajaron del 12%, no se concedió el permiso
para su ampliación hasta Würzburg.
Para finales de siglo, después
de mas de 65 años de explotación, la competencia de los tranvías
que recorrían la misma ruta (primero tirados por caballos, mas
tarde, en 1898, electrificados), estaban haciendo mella en los
resultados de explotación de la línea férrea. Se llegó a
comenzar el duplicado de la vía, pero no se completó el
proyecto. La línea siguió operando hasta 1922, en que se cerró
definitivamente, el día 21 de octubre. En su periodo de mayor
tráfico, 1893, la línea llegó a tener 44 coches de viajeros, 1
de equipajes y 10 vagones de mercancías.
Las instalaciones, así como las
locomotoras originales, fueron en su mayoría destruidas. La
estación de Fürth, que hoy hubiese sido un edificio histórico,
fue demolida en 1938 para dejar sitio a una explanada para
desfiles del partido Nazi. Hoy es la plaza Fürther Freiheit, Libertad de
Fürth.
La estación original
de Núremberg dio paso a la construcción de un centro comercial
en 1952. Los tranvías de Núremberg usaron la línea original
hasta 1981, y en 1985 se inauguró la nueva línea U-Bahn, parte
subterránea, parte al aire libre, que acababa en la nueva
estación de Fürth, 150 años después de la inauguración de la
línea.
La suerte de la Adler no estuvo
acorde con su papel histórico; en 1957 fue retirada del servicio
y enviada a la chatarra desprovista de sus ruedas y otras piezas, que fueron
usadas como repuestos. En 1935, para celebrar los 100 años de
los trenes alemanes, se construyó en los talleres de Kaiserslautern
de los DRG una réplica de
acuerdo con la poca documentación técnica que estaba disponible. Durante estas celebraciones en Núremberg, repletas de simbología y uniformes nazis, y con la
presencia de Hitler, se presentó el tren con la nueva Adler, con
todos sus ocupantes en trajes de época. Una anécdota nos da una
clara idea de la tolerancia del régimen y su nacionalismo
fanático: El director de cine Willi Zielke al parecer pasó una temporada en
la cárcel y no pudo ver estrenada su película de 1935 "Das
Stahltier" encargada los los
DRG para la
conmemoración hasta pasados 20 años, por insistir demasiado
en la paternidad inglesa del tren, y citar el origen británico
de la Adler.
Como queriendo seguir el triste destino de la máquina original,
esta reproducción resultó destruida en el incendio del Museo de
Núremberg en 2005. Una reconstrucción total, realizada en los
talleres de Meiningen, ocupa de nuevo su sitio en el Museo. Otra
reproducción no operacional, a efectos de exposición, se fabricó
en 1950.

La Adler era una máquina muy
similar a las construidas por Stephenson en esa época.
Prácticamente era un duplicado de la Patentee de 1834 del
ferrocarril Liverpool & Manchester.
El tren de Märklin.
Märklin ha presentado
dos versiones de este tren: la primera, Insider de 2000,
con 3 coches (26350), y una serie limitada (3333
unidades), producida con motivo de la destrucción de la
réplica en el incendio de 2005, con 4 coches (26355).
De cada tren vendido de esta tirada se destinaron 50 €
para la reconstrucción de la Adler. Ambos modelos se presentaron en una caja de madera junto
con un folleto explicativo.
Anteriormente Trix
tenía un modelo, mas primitivo, tanto en su línea
Express como el la HO. En la imagen de la izquierda podemos
ver una de las unidades, en este caso, el cód. 52 1200
00.
El remozado modelo de Märklin presenta mucho más
detalles que el antiguo de Trix: La ruedas principales (curiosamente sin pestaña)
presentan radios torneados según el diseño original, y
el tren en conjunto está mucho mejor acabado, con
curiosidades como las bielas interiores operativas. El pequeño motor
de campana va alojado en el ténder. Junto con el tren se
proporcionaron dos juegos de figuras de Preiser,
incluyendo a Mr. Wilson y su fogonero, aunque el resto no mostraban
atavíos correspondientes a la época. El código 26355, que
tiene un coche mas que su antecesor, iba equipado con un decoder
mfx, pero no traía las figuras. Iluminación por LEDs,
demasiado anaranjados.
Como curiosidad, según leemos en la
ficha de Märklin, este tren está reproducido a una escala levemente
mayor, 1/80, "escala SM3, por motivos ópticos y tecnológicos, según
la norma NEM 001"

A continuación reproducimos el
comentario que nuestro compañero José María, "Bielas", envió en su
día a LCTM sobre el tren 26355, que pueden encontrar en nuestra
sección "Las crónicas de Bielas", aunque aquí acompañado de algunas
fotos a color.
Märklin 26355,
edición especial limitada con motivo del incendio del Nürnberger
Verkehrsmuseum.
Es
evidente que corrían otros tiempos en los que una máquina no
solo tenía que ser eficiente, además la máquina debía ser
bonita, como ejemplo de ello tenemos al primer ferrocarril que
circulo en Alemania y que, paradojas del destino, posiblemente
sea el último modelo Made in Germany salido de las manos de los
que hasta ahora han sido propietarios de la marca durante los
últimos 150 años.
Como ya suponéis estoy hablando del Adler en su nueva versión, como
alguien ha apuntado una pequeña "pieza de joyería" con un
indudable sabor ferroviario.
La locomotora que viste una alegre, colorida y vistosa librea, está
realizada con un gran detalle, la pintura es muy buena, a
destacar el detallado fileteado dorado y negro en la bancada.
Tanto la timonería como las diversas conducciones están presentes, en
nuestra época una simple chapa doblada hubiera servido como
protección de la cabina, pero como esta loco no es de estos
tiempos una delicada verja hace las veces de balconcillo
protector de la aguerrida tripulación, diversas aplicaciones en
metal de diferentes tipos, latón, cobre etc. nos muestran el
amor a las cosas bien hechas que tenían los pioneros del
ferrocarril, amor perfectamente plasmado en esta loco.
Loco que en su pequeño tamaño oculta alguna que otra sorpresa, como son
las bielas, no perceptibles desde el exterior pero perfectamente
reproducidas y dotadas de movimiento y que solo son visibles por
la parte inferior de la loco.
Otro punto a destacar son las dos grandes ruedas tractoras con
suspensión, acopladas en un solo eje y que curiosamente carecen
de pestaña, de nuevo donde hubieran bastado unos simples radios,
los pioneros nos sorprenden con unos bellamente torneados al
estilo de los lujoso coches de caballos, radios que se repiten
en las ruedas de guía, una larga y desproporcionada chimenea y
dos faroles delanteros con luz (leds amarillos) terminan de
completar la silueta de esta delicada pieza.
El tender no desmerece ni en detalle ni en pintura ni en fileteados a su
tractora, siendo igualmente exquisito, aloja el motor que
mediante un ingenioso sistema de engranajes, palier y sinfines
transmite el movimiento a los dos ejes, ambos dotados de aros,
lo que asegura una perfecta tracción de la composición, esto
unido al decoder mfx hace que el trenecito circule
perfectamente.
En cuanto a los coches que componen este regreso del pasado no pueden
ocultar su origen en la tracción de sangre y no solo las
manillas de las puertas incluso en dos de los vagones se
conservan los pescantes del auriga que pasan a desempeñar la
función de asientos de los guardafrenos, frenos con una sola
zapata que solo dotan a dos vehículos y que con solo dos ruedas
en línea detenían esta variada composición que incluye dos
vagones de primera de dos y de tres departamentos, un vagón de
segunda también de tres cubículos y una deliciosa, aunque es de
suponer que bastante sucia, jardinera de tercera clase, creo que
esta última sería el lugar adecuado para un viajecito de los
forenses de LCTM, no por sucia sino por divertida.
Como curiosidad hay que destacar el sistema de amortiguación de choque
entre los coches mediante ballestas, un sistema para mí
desconocido pero que parece bastante efectivo. Por ahora nada
más que reseñar sobre esta diminuta composición, excepto
comentar que las referencias de Preiser 12046 y 12045, regalo de
mi amigo Paco, complementan con unas elegantes figurillas la
prestancia de un águila tan emblemática.

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